Como parte de la familia de The Alliance, nos unimos a un movimiento global enfocado en completar la Gran Comisión. No somos una comunidad aislada; caminamos bajo el respaldo y la visión de una alianza misionera que busca llevar el amor de Jesús a cada rincón del mundo, enfocándonos en la evangelización, la plantación de iglesias y el servicio social.

Quien nos rescató por gracia y nos dio vida eterna.

Quien nos transforma día a día y nos llena de Su Espíritu.

Quien tiene poder para restaurar nuestra salud física y emocional.

Nuestra esperanza gloriosa de Su regreso triunfal.
Sección 1.1. Hay un Dios (Deuteronomio 6:4), Creador de todas las cosas (Apocalipsis 4:11), quien es infinitamente perfecto (Mateo 5:48), que existe eternamente en tres personas: Padre, Hijo, y Espíritu Santo (Mateo 28:19).
Sección 1.2. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre (Filipenses 2:6-11). Fue enviado por el Padre (Juan 20:21), concebido por el Espíritu Santo y nacido de la virgen María (Lucas 1:34-38). Murió en la cruz, el Justo por los injustos (1 Pedro 3:18), como un sacrificio sustitutorio (Hebreos 2:9), y todos los que creen en Él son justificados por Su sangre derramada (Romanos 5:9). Él se levantó de los muertos conforme a las Escrituras (1 Corintios 15:3-4). Él está ahora a la diestra de la Majestad en las alturas como nuestro gran Sumo Sacerdote (Hebreos 8:1). Volverá otra vez para establecer Su reino de rectitud y paz (Isaías 9:6-7).
Sección 1.3. El Espíritu Santo es una persona divina (Juan 14:16-18), enviado para morar, guiar, enseñar, dar poder, y producir Su fruto en cada creyente (Juan 16:13; 1 Corintios 12:4, 11; Hechos 1:8; Gálatas 5:22-23). Él convence al mundo de pecado, de justicia, y de juicio (Juan 16:7-11).
Sección 1.4. El Antiguo y el Nuevo Testamento, sin error en su forma original, fueron inspirados verbalmente por Dios y son una completa revelación de su voluntad para nuestra salvación. Constituyen la única y divina regla de la fe y práctica cristiana (2 Pedro 1:20-21; 2 Timoteo 3:15-17).
Sección 1.5. El hombre y la mujer originalmente fueron creados a la imagen y semejanza de Dios (Genesis 1:27), cayeron por desobediencia, y así incurriendo tanto en la muerte espiritual como la física (Romanos 6:23). Por lo tanto, toda persona nace con una naturaleza pecaminosa (Romanos 5:12), están separados de la vida de Dios (Efesios 4:18) y pueden ser salvos sólo por la obra expiatoria del Señor Jesucristo (Romanos 3:25.
Sección 1.6. La salvación se ha provisto a través de Jesucristo para todas las personas (1 Juan 2:2). Aquellos que se arrepienten y creen en Él son justificados por la gracia por medio de la fe (Romanos 3:21-24), nacidos de nuevo del Espíritu Santo (Tito 3:4-7), librados de la potestad de las tinieblas, trasladados al Reino del Hijo de Dios (Colosenses 1:13), reciben el don de la vida eterna, y adoptados como hijos de Dios (Romanos 8:14-16; Juan 1:12).
Sección 1.7. Es la voluntad de Dios que cada creyente sea lleno del Espíritu Santo y enteramente santificado,1 que sea separado del pecado y del mundo y completamente dedicado a la voluntad de Dios, recibiendo así poder para la vida santa y el servicio eficaz.2 Esto es tanto una crisis como una experiencia progresiva realizada en la vida del creyente subsecuente a la conversión.3 (11 Tesalonicenses 5:23; 2Hechos 1:8; 3Romanos 6:1-14)
Sección 1.8. Se hace provisión en la obra redentora del Señor Jesucristo para la sanación de la persona entera (Isaías 53:4-5; Mateo 8:16-17). La oración por los enfermos y la unción con aceite se enseñan en las Escrituras (Santiago 5:13-16) como privilegios para la Iglesia en la época presente (Hechos 4:30).
Sección 1.9. La Iglesia consiste en todos aquellos que creen en el Señor Jesucristo, son redimidos por su sangre, y son nacidos de nuevo del Espíritu Santo. Cristo es la Cabeza del Cuerpo (Efesios 1:22-23), la Iglesia, que ha sido comisionada por Él para ir a todo el mundo como testimonio, predicando el evangelio a todas las naciones (Mateo 24:14, 28:19-20).
La iglesia local es un cuerpo de creyentes en Cristo (Efesios 5:30), que se ha llamado amar (1 Tesalonicenses 3:12), y se reúnen para la adoración de Dios, para edificación a través de la Palabra de Dios, para la oración, el compañerismo, la proclamación del evangelio (Lucas 4: 18-19), y la celebración de las ordenanzas del bautismo y la Santa Cena (Hechos 2:41-47).
Sección 1.10. Habrá una resurrección corporal de todas las personas (Hechos 24:15). Nuestro Señor Jesucristo juzgará con perfecta justicia (Hechos 17:31; Juan 5:28-30) cuando los impenitentes e incrédulos sean resucitados a la angustia consciente de la separación eterna de Dios (Apocalipsis 20:15, 21:8; 2 Tesalonicenses 1:9), y los creyentes arrepentidos sean resucitados (Juan 6:40) al gozo sin fin de la vida eterna con Dios (Salmos 16:11; Apocalipsis 21:1-4).
Sección 1.11. La segunda venida del Señor Jesucristo es inminente4 y será personal, visible, y premilenial.5 Esta es la esperanza bienaventurada del creyente y es una verdad vital que le impulsa a una vida santa y un servicio fiel.6 (4Hebreos 10:37; 5Lucas 21:27; 6Tito 2:11-14)
NOTA: Las modificaciones a la Sección 1.7 se presentaron al Concilio General de 2025 y se adoptaron, pero deben adoptarse textualmente en el Concilio General de 2027 para que sean definitivas.